130 chistes malos y de papá, tan malos que dan risa

Un chiste malo es como el pan de dulce de ayer: sabes que no debería ser bueno y aun así te lo comes completo. La gracia no está en el chiste, sino en la cara de quien lo escucha: primero la ceja levantada, luego el «ay, noooo» y al final la risa que no se puede aguantar.

Aquí juntamos 130 chistes malos, casi todos de papá, que no aparecen en nuestros chistes cortos: juegos de palabras que solo funcionan en español, chistes de doctor y de mesero, colmos nuevos, chistes de comida mexicana y los de una sola línea, que son los más peligrosos. Todos son blancos, así que puedes soltarlos en la sobremesa del domingo sin que nadie te regañe… por groserías, al menos.

Chistes de papá clásicos (los que dan pena ajena)

El papá mexicano tiene una misión en la vida: contestar exactamente lo que le preguntaste, pero al pie de la letra. Si tu papá no ha dicho al menos tres de estos, revisa que sí sea tu papá.

  1. —Papá, ¿puedo ver la tele? — Sí, pero no la prendas.
  2. —Papá, ¿me das dinero para el cine? —¿Qué película vas a ver? —«Misión imposible». — Exacto.
  3. —Papá, ¿me llevas al zoológico? — No, mijo: si el zoológico te quiere ver, que venga por ti.
  4. —Papá, ¿cuánto falta para llegar? — Menos que hace cinco minutos.
  5. —Papá, quiero ser astronauta. — Pues vas muy bien, ya andas en la luna.
  6. —Hijo, ¿qué estás haciendo? —Nada. —¿Y tu hermano? — Me está ayudando.
  7. —Papá, ¿te puedo hacer una pregunta? — Ya la hiciste.
  8. —Papá, ¿me compras un perrito caliente? — Mejor le ponemos un suéter al que ya tenemos.
  9. —Papá, ¿me ayudas con la tarea? —No, hijo, no estaría bien. —Pero inténtalo. — Ya te dije: no estaría bien.
  10. Tu papá ve un letrero que dice «Pintura fresca», la toca y anuncia: — Mentira, está tibia.
  11. —Papá, ¿me compras un helado? — Claro, en cuanto se derrita el precio.
  12. —Papá, ¿qué se siente tener un hijo tan inteligente? — No sé, mijo, pregúntale a tu abuelo.
  13. —Papá, hay un señor en la puerta juntando dinero para la alberca de la colonia. — Dale un vaso de agua.
  14. —Papá, ¿estás dormido? —Sí. —¿Entonces quién me contesta? — El sonámbulo, déjalo descansar.

Juegos de palabras que solo funcionan en español

Estos no se pueden traducir: viven de cómo suenan las sílabas. Si te gustan, nuestros juegos de palabras en español tienen palíndromos y calambures que funcionan con el mismo truco.

  1. ¿Cuál es el pan que mejor toca música? — El pan-dero.
  2. ¿Qué pan se usa en las piernas? — El pan-talón.
  3. ¿Cuál es la fruta que manda en la casa? — La man-darina.
  4. ¿Cuál es la fruta más explosiva? — La granada.
  5. ¿Qué le dijo una nuez a otra? — Nuez-tra amistad no se rompe tan fácil.
  6. ¿Qué le dijo un volcán a otro? — ¿Te puedo hacer una erupción?
  7. ¿Cuál es el baile favorito del tomate? — La salsa.
  8. ¿Qué baila un pollito? — Pollo-ka.
  9. ¿Qué le dijo una tijera a otra? — Ya córtale, ¿no?
  10. ¿Qué le dijo un río a otro? — No me sigas la corriente.
  11. ¿Cuál es el superhéroe que mejor cocina? — Batman, porque bate muy bien los huevos.
  12. ¿Por qué Saturno no tiene novia? — Porque ya trae demasiados anillos.
  13. ¿Qué le dijo la goma al lápiz? — Tú la riegas y yo la borro.
  14. ¿Qué le dijo una calculadora a otra? — Cuenta conmigo.
  15. ¿Cómo se llama un bumerán que no regresa? — Palo.
  16. ¿Qué le pasa a un reloj con hambre? — Que regresa por segundos.
  17. ¿Qué le dijo una vela a otra? — Hoy no salgo, ando muy apagada.
  18. ¿Cuál es el colmo de un sastre? — Perder el hilo de la conversación.

Chistes malos de comida (versión mexicana)

Para soltarlos justo cuando llega la comida a la mesa, que es cuando nadie se puede escapar.

  1. ¿Por qué el tamal no fue a la fiesta? — Porque andaba muy envuelto en sus problemas.
  2. ¿Qué le pasa a una tortilla que se queda mucho rato al sol? — Se hace tostada.
  3. ¿Qué le dijo el frijol a la tortilla? — Envuélveme, que tengo frío.
  4. ¿Por qué el queso Oaxaca nunca termina de contar sus problemas? — Porque está muy enredado.
  5. ¿Por qué el tomate se puso rojo? — Porque vio a la ensalada sin aderezo.
  6. ¿Por qué el aguacate fue al psicólogo? — Porque estaba hecho puré.
  7. ¿Qué le dijo el café a la taza? — Sin ti no me sostengo.
  8. ¿Cuál es el maíz más famoso? — La palomita, porque explotó en el cine.
  9. ¿Qué le dijo el chile al taco? — Yo le doy sabor a tu vida.
  10. ¿Por qué el panadero nunca miente? — Porque todo lo que dice tiene mucha miga.
  11. ¿Quieres oír un chiste de pan? — Mejor otro día, que el de hoy ya está duro.
  12. ¿Qué le dijo el limón a la tostada? — No te pongas ácida conmigo.
  13. ¿Por qué el churro no tiene amigos? — Porque es muy enroscado.
  14. ¿Por qué la torta no va a la escuela? — Porque ya está muy preparada.
  15. ¿Qué le dijo la tortilla al comal? — Contigo me inflo de emoción.
  16. ¿Qué le dijo la salsa verde a la roja? — No me provoques, que pico.
  17. ¿Por qué la sandía no juega a las escondidas? — Porque siempre se le ven las semillas.

Si después de leerlos te dio hambre, échale un ojo a nuestras recetas fáciles para cuando estás aburrido. Prometemos que salen mejor que los chistes.

Chistes malos de doctor, mesero y otros oficios

El formato «—Doctor, doctor…» es de los más viejos del mundo y sigue pegando, sobre todo con voz de paciente desesperado.

En el consultorio

  1. —Doctor, doctor, veo manchas. —¿Ya fue al oculista? — No, nada más manchas.
  2. —Doctor, me siento como una cortina. — Pues córrase.
  3. —Doctor, todo el mundo me ignora. — ¡Siguiente!
  4. —Doctor, creo que me volví invisible. — ¿Quién dijo eso?
  5. —Doctor, me duele cuando hago así. — Pues no haga así.
  6. —Doctor, tengo los pies muy fríos. — Póngase calcetines y deje de darle vueltas.
  7. —Doctor, cada vez que tomo café me duele el ojo. — Saque la cucharita de la taza.
  8. —Doctor, se me olvida todo. —¿Desde cuándo? — ¿Desde cuándo qué?

En el restaurante

  1. —Mesero, ¿qué hace esta mosca en mi sopa? — Yo diría que nado de dorso, señor.
  2. —Mesero, ¿tienen ancas de rana? —Sí, señor. — Entonces brinque y tráigame un refresco.
  3. —Mesero, la sopa está fría. — Pues póngale un suéter.
  4. —Mesero, este filete está muy duro. — Es que viene del gimnasio.

Otros trabajos

  1. ¿Por qué el pintor nunca tiene dinero? — Porque siempre se queda en blanco.
  2. ¿Cuál es el colmo de un peluquero? — Perder el camión por un pelo.
  3. ¿Cuál es el colmo de un bombero? — Que su novia lo deje echando humo.
  4. ¿Cuál es el colmo de un nadador? — Ahogarse en un vaso de agua.
  5. ¿Cuál es el colmo de un payaso? — Que en el trabajo le pidan seriedad.
  6. ¿Por qué el albañil no cuenta chistes? — Porque todavía está trabajando en uno.

Chistes malos de animales (nuevos)

Ya conoces el del pez que nada y el del gato que araña. Estos son menos conocidos y, sí, igual de malos.

  1. ¿Qué le dijo una pulga a otra? — ¿Nos vamos caminando o esperamos al perro?
  2. ¿Por qué el perro mueve la cola? — Porque la cola no puede mover al perro.
  3. ¿Cómo se llama un oso sin dientes? — Osito de goma.
  4. ¿Por qué los canguros no piden bolsa en el súper? — Porque ya traen la suya.
  5. ¿Qué es peor que una jirafa con dolor de garganta? — Un ciempiés con juanetes.
  6. ¿Por qué los peces no juegan básquet? — Porque le tienen miedo a la red.
  7. ¿Qué le dijo un murciélago a otro? — ¿Vamos a pasar el rato colgados?
  8. ¿Qué le dijo un caracol a otro? — ¡Cómo se pasa el tiempo volando!
  9. ¿Cuál es el animal que mejor guarda un secreto? — La ostra, porque es muy cerrada.
  10. ¿Qué hace una foca en un concierto? — Aplaudir, porque es lo único que sabe hacer con esas manos.
  11. ¿Cuál es el colmo de un pulpo? — No saber qué hacer con las manos.
  12. ¿Cuál es el colmo de un ciempiés? — Llegar tarde porque se estaba amarrando las agujetas.
  13. ¿Cuál es el colmo de un pájaro? — Tenerle miedo a las alturas.
  14. ¿Cuál es el colmo de una tortuga? — Que la multen por exceso de velocidad.
  15. ¿Por qué el gallo canta tan temprano? — Porque si canta en la tarde, ya nadie le aplaude.
  16. ¿Qué le dijo un pollito a otro? — Pío, pío. — ¡Ya, deja de copiarme!

Chistes malos de escuela, ciencia y números

Para la maestra que ya escuchó todos los de Pepito (si no, aquí están nuestros chistes de Pepito) y para el tío ingeniero que se ríe solo.

  1. ¿Qué le dijo un átomo a otro? —Creo que perdí un electrón. —¿Estás seguro? — Sí, estoy positivo.
  2. ¿Qué le dijo el triángulo al círculo? — Contigo no se puede, a todo le das vueltas.
  3. ¿Qué le dijo el 6 al 9? — ¿Tú también te levantaste de cabeza?
  4. ¿Por qué nadie le hace caso al cero? — Porque dice que nada le importa.
  5. ¿Por qué los lápices son malísimos para los chistes? — Porque nunca les sacan punta.
  6. ¿Qué le dijo la Tierra a la Luna? — Ya deja de darme vueltas, que me mareas.
  7. ¿Qué le dijo el sol al girasol? — Nada, nomás se le quedó viendo.
  8. ¿Qué le dijo el lápiz a la hoja? — Contigo dejo huella.
  9. ¿Qué le dijo un pizarrón a otro? — Hoy te veo muy borrado.
  10. ¿Por qué el libro de historia no tiene planes? — Porque todo lo suyo ya pasó.
  11. ¿Cuál es el colmo de un geógrafo? — Perderse en su propia colonia.
  12. ¿Por qué la regla no tiene amigos? — Porque todo lo mide.
  13. ¿Qué le dijo el mapa a la brújula? — Contigo nunca pierdo el norte.
  14. ¿Por qué el examen estaba tan tranquilo? — Porque ya sabía todas las respuestas.
  15. ¿Qué le dijo la tabla del 1 a la tabla del 9? — No te creas tanto, al final todos dependemos de mí.

Chistes malos de tecnología y de la casa

Los objetos de la casa también tienen sentimientos. Muy malos, pero los tienen.

  1. ¿Por qué el celular usa lentes? — Porque perdió sus contactos.
  2. ¿Qué le dijo el wifi a la casa? — Siento que entre nosotros hay conexión.
  3. ¿Qué le dijo un celular a otro? — Me tienes en vibración.
  4. ¿Qué le dijo el mouse a la computadora? — Tú y yo hicimos clic desde el primer día.
  5. ¿Qué le dijo la tecla Enter a la barra espaciadora? — Tú nada más ocupas lugar.
  6. Puse de contraseña «incorrecta». — Así, cuando se me olvida, la compu me avisa: «Su contraseña es incorrecta».
  7. ¿Por qué la computadora tiene frío? — Porque dejó las ventanas abiertas.
  8. ¿Qué le dijo un foco a otro? — Te noto muy apagado.
  9. ¿Qué le dijo una escalera a otra? — Ya me tienes hasta el último escalón.
  10. ¿Qué le dijo la almohada a la cobija? — Contigo hasta en los sueños.
  11. ¿Qué le dijo una ventana a otra? — ¡Ay, qué transparente eres!
  12. ¿Qué le dijo el pegamento a la hoja? — Ya no me despego de ti.
  13. ¿Qué le dijo el reloj a la alarma? — A ti nadie te quiere a las seis de la mañana.
  14. ¿Qué le dijo la sartén a la estufa? — Si me calientas, me pongo de malas.
  15. ¿Por qué la lavadora es tan buena amiga? — Porque siempre te da vueltas a los problemas hasta que salen limpios.

Chistes malos de una sola línea

Los más rápidos y, por eso, los más traicioneros: los dices con cara seria en medio de la plática y esperas a que alguien caiga.

  1. Antes era indeciso; ahora ya no estoy tan seguro.
  2. Estoy leyendo un libro sobre la antigravedad: no lo puedo soltar.
  3. Ayer me caí de una escalera de diez metros. Por suerte, iba en el primer escalón.
  4. Me encantan los chistes de elevadores: funcionan en muchos niveles.
  5. Tenía un chiste sobre el desierto, pero estaba muy seco.
  6. Hice un chiste sobre el infinito, pero nunca lo terminé.
  7. Tengo un chiste sobre el tiempo, pero ahorita no me da.
  8. Mi perro juega ajedrez conmigo. Tampoco es tan listo: le gano dos de cada tres.
  9. Mi abuelita empezó a caminar cinco kilómetros diarios a los sesenta. Ahora tiene setenta y cinco y no sabemos dónde está.
  10. Le dije a mi amigo que dejara de pararse como flamenco. Por fin puso los pies en la tierra.
  11. Quise comprar un reloj de arena, pero no me alcanzó el tiempo.
  12. Me dijeron que el ajo es bueno para la salud. Desde entonces me cuido solo: nadie se me acerca.
  13. Mi hermano se compró un bumerán nuevo y ahora no puede tirar el viejo.
  14. —¿Te sabes el chiste del avión? —No. — Ya se fue.
  15. —¿Te sabes el chiste del tacaño? —No. — Yo tampoco, nunca me lo quiso contar.
  16. Fui a comprar un libro de autoayuda y el señor de la librería me dijo: «Búsquelo usted solo».
  17. Me robaron el calendario. Me quitaron doce meses.

Por qué los chistes malos dan risa (y cómo contarlos)

Un chiste malo funciona por la sorpresa. Tu cerebro espera algo ingenioso y recibe un juego de palabras tan obvio que no lo vio venir. Ese pequeño cortocircuito, más la cara de orgullo de quien lo cuenta, es lo que provoca el quejido y luego la carcajada. Por eso un chiste malo contado con seriedad gana más risas que uno bueno contado a medias.

Reglas de oro del chiste de papá

Juego: el que se ríe pierde

Siéntense en círculo. Por turnos, cada quien cuenta un chiste malo de esta página mirando a los ojos al de junto. Si el otro se ríe, aunque sea una sonrisita, pierde un punto. Gana quien aguante más rondas sin reírse. Funciona igual en una reunión familiar que en el recreo o en una videollamada, y es buen complemento de otros juegos para fiestas.

Inventa tus propios chistes malos

  1. Busca palabras con otra palabra adentro: pan-dero, man-darina, pan-talón. Luego arma la pregunta al revés.
  2. Toma una frase hecha y hazla literal: «seguir la corriente», «perder el hilo», «quedarse en blanco». Ponla en boca de un río, un sastre o un pintor.
  3. Dale sentimientos a un objeto: ¿qué le diría un foco, una escoba o un control remoto a su compañero?

Si en tu casa hay un niño que ya se aprendió todos, un libro de chistes para niños le da material para meses. Para seguir con el humor, prueba unos trabalenguas o las adivinanzas con respuesta, y cuando se acaben las risas, pon a toda la familia a pensar con la palabra del día.

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Preguntas frecuentes

¿Qué es un chiste malo?

Es un chiste tan obvio o con un juego de palabras tan simple que provoca un quejido antes que la risa. La gracia está justo en lo malo que es y en la seriedad de quien lo cuenta.

¿Por qué se les dice chistes de papá?

Porque suelen contarlos los papás con mucho orgullo, casi siempre tomando las preguntas al pie de la letra, como «—¿Puedo ver la tele? —Sí, pero no la prendas».

¿Cuál es el chiste malo más famoso?

En México compiten «¿Qué le dijo un pez a otro? Nada» y «—Papá, ¿me compras un perro? —No, escógelo tú». En esta página hay más de cien que no se repiten con esos clásicos.

¿Los chistes malos son para niños?

Sí. Los de esta página son blancos, sin groserías ni doble sentido, y a los niños les encantan porque son fáciles de entender y de repetir.