100 chistes de Pepito clásicos y limpios para toda la familia
Pepito no envejece: tiene como siete años desde hace generaciones, nunca hace la tarea y siempre tiene la respuesta más inesperada para la maestra. Por eso sus chistes siguen pasando de abuelos a nietos.
Aquí juntamos 100 chistes de Pepito limpios y blancos, de esos que puedes contar en la mesa del domingo, en el salón o en el coche sin que nadie se ponga rojo. Están acomodados por lugar, de la escuela a la casa de la abuelita. Léelos con voz de niño travieso, que así pegan más.
Pepito en la clase de matemáticas
La materia favorita de la maestra para preguntarle a Pepito y la favorita de Pepito para salirse por la tangente.
- —Pepito, si tienes diez pesos y le pides otros diez a tu papá, ¿cuántos tienes? —Diez, maestra. —Tú no sabes sumar. —Y usted no conoce a mi papá.
- —Pepito, ¿cuál es la mitad de ocho? —¿Horizontal o vertical, maestra? —¿Cómo que horizontal o vertical? —Si lo parte acostado, le quedan dos ceros; si lo parte parado, dos tres.
- —Pepito, ¿cuánto es cuatro por cuatro? —Empate, maestra. —¿Y dos por uno? —Oferta.
- —Pepito, si tu mamá hace un pastel, lo parte en diez pedazos y tú te comes nueve, ¿qué te queda? —Un regaño, maestra.
- —Pepito, ¿por qué estás haciendo las sumas en el piso? —Porque usted dijo que las hiciéramos sin tablas.
- —Pepito, si tienes veinte pesos en el bolsillo y pierdes quince, ¿qué tienes? —Un agujero en el bolsillo, maestra.
- —Pepito, tengo tres dulces y me como dos, ¿qué tengo? —Ganas de comerse el otro.
- —Pepito, ¿cuántos minutos tiene una hora? —Si estoy en clase, como mil. Si estoy jugando, como cinco.
- —Pepito, un tren sale de Monterrey a 80 kilómetros por hora y otro sale de Puebla a 100… —¡Ya, maestra, yo me bajo en la siguiente!
- —Pepito, ¿qué haces cuando tienes frío? —Me paro en una esquina. —¿Por qué? —Porque ahí siempre hay noventa grados.
- —Pepito, ¿cuántas patas tiene un perro? —Cuatro. —¿Y si a la cola le decimos pata? —Cuatro, maestra. Decirle pata a la cola no la convierte en pata.
- —Pepito, si reparto doce galletas entre cuatro niños, ¿cuántas le tocan a cada uno? —Depende de si yo soy uno de los cuatro.
Pepito en la clase de español
Verbos, oraciones y ortografía: el terreno donde Pepito demuestra que el idioma da para muchísimo. Si te gustan estos, los juegos de palabras en español te van a encantar.
- —Pepito, haz una oración con la palabra «elegante». —Ayer fui al zoológico y vi un elegante con una trompa larguísima.
- —Pepito, ¿qué palabra se escribe siempre incorrectamente? —«Incorrectamente», maestra.
- —Pepito, ¿qué tiempo es «yo lavo los trastes»? —Tiempo perdido, maestra.
- —Pepito, si yo digo «fui bonita», es pasado. Si digo «soy bonita», ¿qué es? —Optimismo, maestra.
- —Pepito, en «los niños juegan», ¿qué es «los niños»? —El sujeto. —¿Y «juegan»? —Lo que yo quisiera estar haciendo ahorita.
- —Pepito, dime una palabra que tenga muchas letras. —Oficina de correos.
- —Pepito, ¿qué hay en medio de París? —La letra «r», maestra.
- —Pepito, ¿por qué escribes tan despacio? —Porque la carta es para mi hermanito y él lee muy despacio.
- —Pepito, ¿cuál es el femenino de «caballo»? —Yegua. —¿Y el de «toro»? —Vaca. —¿Y el de «sabio»? —Sabía, maestra, pero ya se me olvidó.
- —Pepito, conjuga el verbo «nadar». —Yo nado, tú nadas, él nada… —¿Y nosotros? —Nosotros nos ahogamos, maestra, porque nadie nos enseñó.
- —Pepito, ¿qué significa «oportuno»? —Que se suspendan las clases justo el día del examen.
- —Pepito, ¿cómo se escribe «elefante»? —Con «e», maestra. —¿Nada más? —Y con lo demás, pero eso ya se lo sabe usted.
- —Pepito, dime un sinónimo de «tarea». —Castigo con fecha de entrega.
Pepito en historia, geografía y ciencias
Fechas, ríos y animales. Pepito no siempre sabe la respuesta, pero nunca se queda callado.
- —Pepito, ¿dónde se firmó el Acta de Independencia? —Al final de la hoja, maestra.
- —Pepito, ¿dónde queda Chihuahua? —En la página 42 del libro, maestra.
- —Pepito, ¿en qué año llegó Colón a América? —En 1492. —¿Y qué día? —Pues uno de esos 365.
- —Pepito, ¿qué pasó en 1810? —No sé, maestra, yo nací mucho después.
- —Pepito, menciona algo importante que no existía hace veinte años. —Yo, maestra.
- —Pepito, ¿qué es más importante, el Sol o la Luna? —La Luna, porque alumbra de noche, cuando está oscuro. El Sol sale de día, cuando ya hay luz.
- —Pepito, ¿por qué los peces no hablan? —Intente usted hablar debajo del agua, maestra.
- —Pepito, ¿qué es un volcán? —Una montaña con hipo.
- —Pepito, nombra un animal que viva en el agua. —El pez. —Muy bien, ¿otro? —Otro pez.
- —Pepito, ¿qué le pasa al agua cuando se congela? —Se enoja, maestra: se pone dura y fría.
- —Pepito, ¿cuál es el estado más grande de México? —El estado de ánimo de mi mamá cuando ve mi boleta.
- —Pepito, ¿qué animal da leche? —La vaca. —¿Y cuál más? —El señor de la tienda, pero ese la cobra.
- —Pepito, ¿cómo se llama el que estudia las estrellas? —Astrónomo. —¿Y el que estudia las plantas? —Botánico. —¿Y el que estudia los fines de semana? —Ese no existe, maestra.
Pepito y la tarea, los exámenes y las excusas
Pepito tiene un doctorado en pretextos. Estos son de los más contados en México y siempre sacan carcajada en una junta de padres.
- —Maestra, ¿usted me castigaría por algo que no hice? —Claro que no, Pepito. —Qué bueno, porque no hice la tarea.
- —Pepito, ¿por qué no trajiste la tarea? —Mi perro se la comió. —¿Y por qué no la hiciste otra vez? —Porque el perro seguía con hambre.
- —Pepito, esta composición sobre tu perro es idéntica a la de tu hermano. —Claro, maestra, es el mismo perro.
- —Pepito, ¿copiaste el examen de Juanito? —No, maestra. —¿Entonces por qué en la pregunta cinco él puso «no sé» y tú pusiste «yo tampoco»?
- —Pepito, ¡no te duermas en clase! —Si usted hablara más bajito, sí se podría.
- —Pepito, ¿por qué entregaste el examen en blanco? —Porque no quería copiar, maestra, y tampoco estudié.
- —Pepito, sacaste cero en el examen. —¡Uy, maestra! Yo pensé que me había dibujado un huevo de premio.
- —Pepito, tu tarea tiene la letra de tu papá. —Es que usé su pluma, maestra.
- —Pepito, ¿por qué te comiste la tarea? —Porque usted dijo que era pan comido.
- —Pepito, ¿por qué no viniste ayer? —Porque mi abuelita estaba enferma. —¿Y tú qué tenías que ver? —Yo la ayudé a terminarse su gelatina.
- —Pepito, ¿por qué llegas tarde otra vez? —Porque soñé que estaba en un partido y se fue a penales. No me lo iba a perder.
- —Pepito, ¿qué es lo que más te gusta de la escuela? —Las vacaciones, maestra.
- —Pepito, ¿estudiaste para el examen? —Sí, maestra, pero el examen no estudió lo mismo que yo.
- —Pepito, ¿por qué traes la mochila vacía? —Para que no me pese la flojera.
- —Pepito, ¿tienes alguna pregunta? —Sí, maestra: ¿a qué hora es el recreo?
Pepito en su casa con mamá y papá
Si la maestra sufre, imagínate a sus papás, que lo tienen todo el día.
- —Mamá, ¡saqué diez! —¡Qué bien, mijo! ¿En qué materia? —Cinco en matemáticas y cinco en español.
- —Papá, ¿tú puedes escribir con la luz apagada? —Sí, creo que sí. —Entonces apágala y fírmame la boleta.
- —Papá, ¿me das cien pesos para un viejito pobre que grita en la esquina? —Qué buen corazón tienes, Pepito. ¿Y qué grita? —¡Paletas, paletas a diez pesos!
- —Mamá, ¿me haces un sándwich? —¡Abracadabra, ya eres un sándwich!
- —Pepito, ¿por qué pusiste el despertador en el refri? —Para levantarme fresco, mamá.
- —Pepito, cómete las verduras, que son buenas para el cutis. —Pero mamá, yo no quiero tener cutis.
- —Pepito, ¿ya te lavaste los dientes? —Sí, mamá. —Pero tu cepillo está seco. —Es que usé el de mi hermano.
- —Pepito, ¿lavaste el pescado antes de que lo cocinara? —¿Para qué, mamá, si vivió toda su vida en el agua?
- —Pepito, ¿por qué tu cuarto está tan desordenado? —No está desordenado, mamá: es arte moderno.
- —Mamá, ¿por qué mi papá ya casi no tiene pelo? —Porque piensa mucho, mijo. —¿Y por qué tú tienes tanto? —¡Cómete la sopa!
- —Pepito, ¿llueve allá afuera? —Pues claro, mamá, ¿cuándo has visto que llueva adentro?
- —Papá, ¿dónde está el Everest? —No sé, mijo, pregúntale a tu mamá, que ella guarda todo.
- —Papá, ¿los peces duermen? —Sí, Pepito. —¿Y dónde? —En la cama del río.
- —Pepito, ¿qué te dijo la maestra hoy? —Que soy el más callado del salón. —¡Qué bien! —Es que tú me dijiste que no hablara con extraños.
- —Pepito, ¿quién rompió el florero? —Nadie, mamá. Él solito se cayó cuando la pelota le pegó.
- —Pepito, ¿qué quieres ser de grande? —Abuelito. —¿Por qué? —Porque no van a la escuela, duermen siesta y siempre les dan pan dulce.
- —Pepito, ¿por qué te metiste a bañar con calcetines? —Para que no se me enfriaran los pies, mamá.
- —Papá, ¿cuánto pesas? —No sé, Pepito. La báscula dice «una persona a la vez».
Pepito con la abuelita y la familia
Abuelos, tíos y hermanos también caen en las ocurrencias de Pepito.
- —Abuelita, ¿me cuentas un cuento? —Había una vez… —Ese ya me lo sé, abue.
- —Pepito, ¿te gustó el suéter que te tejí? —Muchísimo, abue, sobre todo la tercera manga.
- —Pepito, ¿qué le pediste a los Reyes Magos? —Una bici. —¿Y te la trajeron? —No, me trajeron un casco con una nota: «Para que vayas practicando».
- —Tío, ¿tú sabes silbar? —Sí, Pepito. —Qué bueno, porque mi perro se perdió y solo viene cuando le silban.
- —Pepito, ¿cuántos hermanos tienes? —Uno, pero mi mamá dice que valgo por tres.
- —Abuelita, ¿por qué tu gato es tan gordo? —Porque come mucho. —¿Y por qué tu perro es tan flaco? —Porque el gato come mucho.
- —Pepito, cuida a tu hermanito mientras voy al mercado. —¿Y si se despierta? —Cuídalo despierto. —¿Y si no se despierta? —Pues lo cuidas dormido, Pepito.
- —Abuelito, ¿qué es lo mejor de ser viejo? —Que ya no tengo que ir a la escuela. —¿Y lo peor? —Que tú sí, y me toca ayudarte con la tarea.
Pepito en el doctor, el dentista y otros lugares
Fuera de la escuela, Pepito no se calma. Donde llega, hay chiste.
- —Doctor, me duele aquí, aquí y aquí —dice Pepito, tocándose la panza, la rodilla y la cabeza. —Pepito, lo que tienes roto es el dedo.
- —Pepito, abre la boca bien grande. —¿Se va a meter usted, doctor? —No, yo me quedo afuera.
- —Doctor, ¿después de la operación voy a poder tocar la guitarra? —Claro, Pepito. —¡Qué bueno, porque antes no sabía!
- —Pepito, saca la lengua. —¿Para qué, doctor, si yo no me he portado mal con usted?
- En el zoológico, el guardia le dice: —Niño, no les des de comer a los monos. —No les doy, señor, ellos me están dando cacahuates a mí.
- En la tiendita: —Don Chucho, ¿tiene huevos de dinosaurio? —No, Pepito. —Entonces deme unos de gallina y les pongo crayolas.
- En la peluquería: —¿Cómo quieres tu corte, Pepito? —Callado, por favor.
- En el parque: —Pepito, ¿por qué traes un solo guante? —Porque el clima dijo que hoy iba a hacer frío, pero por otro lado iba a hacer calor.
- En la biblioteca: —Señorita, ¿tiene un libro de cómo hacer la tarea en cinco minutos? —Sí, Pepito, pero tardas una semana en leerlo.
Pepito y sus amigos del recreo
Juanito y Luisito, casi siempre como víctimas de Pepito.
- —Juanito, mi perro sabe contar. —¿A poco? —A ver, Firulais, ¿cuánto es dos menos dos? —… —¿Ves? Cero, exacto.
- —Pepito, ¿juegas futbol? —Sí, de delantero. —¿En serio? —Delantero de la fila de la tiendita.
- —Juanito, ¿qué es lo primero que hace una vaca cuando sale el sol? —No sé. —Sombra.
- —Pepito, ¿por qué vas corriendo? —Para separar a dos que se van a pelear. —¿Quiénes? —Juanito y yo, que me quiere quitar mi torta.
- —Pepito, ¿me prestas tu goma? —Sí, pero bórrala bien antes de devolvérmela.
- —Luisito, ¿sabías que un elefante puede saltar más alto que una casa? —No te creo. —Claro que sí: las casas no saltan.
- —Pepito, ¿por qué traes un paraguas abierto en el salón? —Porque la maestra dijo que hoy iba a llover de preguntas.
- —Juanito, ¿cuál es el colmo de la maestra? —No sé. —Tenerme a mí de alumno.
- —Pepito, ¿cómo te fue en el examen? —Como en el futbol: la maestra me sacó tarjeta roja.
- —Juanito, ¿sabes por qué el libro de historia siempre está triste? —¿Por qué? —Porque vive en el pasado.
- —Pepito, ¿qué trajiste de lonche? —Una torta de jamón invisible. —¿Y dónde está? —Ya me la comí, no la viste porque es invisible.
- —Pepito, ¿por qué te ríes solo? —Porque me estoy contando chistes que no me sabía.
Cómo contar chistes de Pepito (y cómo inventar los tuyos)
Pepito es casi un género aparte. En otros países le cambian el nombre (en España, por ejemplo, el protagonista de estos chistes suele ser Jaimito), pero la idea es la misma: un niño que contesta exactamente lo que le preguntaron, solo que no como esperaban. Para que tu versión funcione:
- Haz la voz de la maestra. Un tono serio y un poco exasperado hace que la respuesta de Pepito brille más.
- Respeta el ritmo de tres. Muchos chistes de Pepito tienen dos preguntas normales y una tercera absurda. No te saltes las dos primeras.
- Remata y cállate. Después de la respuesta de Pepito no expliques nada.
Plantillas para inventar un chiste de Pepito
- La pregunta literal: la maestra pregunta algo con doble lectura y Pepito escoge la que nadie esperaba («¿Dónde se firmó…? Al final de la hoja»).
- El pretexto perfecto: Pepito arma una excusa que, técnicamente, es verdad («¿Me castigaría por algo que no hice?»).
- La cuenta trampa: un problema de matemáticas donde Pepito responde con lógica de niño («Ganas de comerse el otro»).
Es un excelente juego para una tarde lluviosa: cada quien inventa un chiste de Pepito y la familia vota el mejor. Si quieren seguir, tenemos más chistes cortos, adivinanzas con respuesta y juegos para niños en casa. Para los viajes largos en carretera, un libro de chistes para niños salva a cualquier papá. Y cuando se acaben las risas, la palabra del día los pone a pensar en familia.
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🎲 Dame algo que hacerPreguntas frecuentes
¿Quién es Pepito en los chistes?
Es un personaje de chistes populares en México y buena parte de Latinoamérica: un niño travieso de primaria que siempre contesta lo inesperado a la maestra o a sus papás.
¿Hay chistes de Pepito para niños?
Sí. Hay muchísimos chistes de Pepito blancos, sin groserías ni doble sentido, como «¿Me castigaría por algo que no hice? Qué bueno, porque no hice la tarea». Todos los de esta página son aptos para niños.
¿Cuál es el chiste de Pepito más famoso?
Uno de los más contados es el de la tarea: «Maestra, ¿usted me castigaría por algo que no hice? —Claro que no. —Qué bueno, porque no hice la tarea».
¿Cómo se llama Pepito en otros países?
En España el niño de estos chistes suele llamarse Jaimito. En México y gran parte de Latinoamérica es Pepito.